El Marco de Reporte de Criptoactivos (CARF) de la OCDE tiene como objetivo mejorar la regulación fiscal global sobre criptomonedas mediante el intercambio transfronterizo de información. Con 54 países, incluidos paraísos fiscales como las Islas Caimán y el Reino Unido, ya adheridos, Hong Kong planea legislar el CARF para 2026, comenzar la recopilación de datos en 2027 y empezar los intercambios en 2028. Aunque China no ha firmado el acuerdo, las ganancias en criptomonedas siguen siendo gravables, y convertirlas a moneda fiduciaria o realizar transacciones transfronterizas puede generar obligaciones fiscales. Se aconseja a las personas con alto patrimonio planificar con anticipación. Aunque el CARF permite el seguimiento retrospectivo de activos, el intercambio de datos generalmente no ocurre para las tenencias previas a la firma, y la aplicación depende de la disponibilidad de información y la fortaleza regulatoria. En Hong Kong, los residentes se benefician de bajas cargas fiscales, sin impuesto sobre ganancias de capital y generalmente sin impuestos adicionales sobre transacciones cripto, aunque aplican impuestos sobre salarios y normas de comercio exterior. El CARF se centra en monitorear los intercambios de cripto a fiduciario y las transacciones en cadena, enfatizando la necesidad de una planificación fiscal estratégica y conforme a la normativa.