Nomura informó que la rápida expansión de la inteligencia artificial se ha convertido en un motor del crecimiento económico de Estados Unidos, al tiempo que también añade presión inflacionaria a través del aumento de los precios de los chips y de la electricidad, y amplía el déficit comercial mediante mayores importaciones de chips y equipos tecnológicos. El informe señaló que las entradas netas de capital y los rendimientos bursátiles anómalos impulsados por la IA han elevado el pasivo neto de inversión internacional de Estados Unidos hasta aproximadamente el 80% de los activos netos totales de todos los países acreedores netos. Nomura advirtió que los retrocesos en el desarrollo de la IA, combinados con las elevadas valoraciones de las acciones estadounidenses y unos fundamentos más débiles, podrían desencadenar una fuerte corrección bursátil, un episodio global de aversión al riesgo, una reducción del riesgo por parte del capital extranjero y una depreciación del dólar estadounidense.