Project Eleven, en colaboración con Jim Posen, ha desarrollado un sistema de prueba de conocimiento cero destinado a mejorar la seguridad de Bitcoin al permitir a los usuarios demostrar el conocimiento del material clave sin divulgarlo. Este sistema, basado en el sistema de prueba Binius, permite a los usuarios autorizar transacciones de migración demostrando que conocen el material clave por encima de su dirección en el árbol de derivación de la billetera. El proceso es eficiente, con una generación de prueba que toma 243 milisegundos y una verificación de 40 milisegundos en un MacBook Air M5, utilizando aproximadamente 2GB de memoria sin GPU. A pesar de sus avances, la herramienta no puede aplicarse a los 1.1 millones de Bitcoin de Satoshi Nakamoto, ya que se basa en la estructura de árbol BIP-32 introducida en 2012. Antes de esto, las billeteras de Bitcoin generaban claves de forma independiente y aleatoria, lo que hace imposible aplicar el nuevo sistema de prueba a esas primeras monedas.