Nueva Zelanda experimentó pérdidas por fraude que totalizaron aproximadamente 160 millones de dólares estadounidenses durante el último año, con una parte significativa atribuida a estafas que explotan relaciones personales, las cuales representaron alrededor de 19 millones de dólares. Los informes destacan que las comunidades del Pacífico son cada vez más objetivo de estafas con criptomonedas, lo que genera preocupación sobre la vulnerabilidad de estos grupos frente a los esquemas de fraude digital.