Kevin Warsh, el recién nombrado presidente de la Reserva Federal, planea reformar la estrategia de comunicación del banco central reduciendo la dependencia de la orientación prospectiva, el gráfico de puntos y los discursos públicos frecuentes. Este enfoque busca permitir que los mercados valoren los activos con menos señales de política, aumentando así la flexibilidad de la política monetaria. Con la guerra en Irán en curso causando un aumento en los precios de la energía y la inflación manteniéndose alta, Warsh enfrenta opciones limitadas para ajustes inmediatos en las tasas de interés. Como resultado, la reforma de los mecanismos de comunicación probablemente será un enfoque clave al inicio de su mandato, según informó The Wall Street Journal.