El plan del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu para anexar partes de Cisjordania ha provocado un debate político significativo, generando preocupaciones sobre una posible inestabilidad. Se espera que esta medida aumente las tensiones tanto a nivel interno como internacional, con críticos advirtiendo que podría desestabilizar el gobierno de Netanyahu al intensificar la oposición dentro de Israel y atraer la condena internacional. Las reacciones del mercado indican un ligero aumento en el riesgo percibido de que Netanyahu sea destituido para junio de 2026, con un precio de YES para este resultado que sube al 4,5%. El plan de anexión, en medio de los desafíos legales en curso de Netanyahu, podría polarizar aún más la política israelí, afectando potencialmente sus perspectivas de reelección y la dinámica de la coalición.