Morgan Stanley pronostica que el gasto de capital relacionado con la inteligencia artificial por parte de las principales empresas tecnológicas de EE. UU. alcanzará los 800 mil millones de dólares para 2026, casi duplicando las estimaciones previas. Se espera que este aumento en el gasto, impulsado por la demanda de infraestructura de IA, continúe creciendo, con proyecciones que alcanzan los 1.1 billones de dólares para 2027. El patrón de gasto se describe como "únicamente insensible al precio", ya que las empresas continúan invirtiendo fuertemente en chips, centros de datos y equipos de energía a pesar del aumento de los costos. Aunque esta afluencia de capital apoya el crecimiento del PIB y el empleo, también genera preocupaciones sobre la inflación. La demanda persistente de recursos como el cobre y los chips de memoria, independientemente del precio, podría dificultar el control de la inflación. Además, la financiación de estos gastos mediante deuda podría ampliar los diferenciales de crédito en los mercados de bonos corporativos, lo que potencialmente aumentaría los costos de endeudamiento. El análisis de Morgan Stanley sugiere que esta tendencia de gasto podría mantener las tasas de interés elevadas por más tiempo de lo esperado, complicando los esfuerzos para enfriar la economía.