Las tensiones en Oriente Medio se han intensificado mientras las fuerzas estadounidenses atacan instalaciones energéticas iraníes, lo que ha llevado a Irán a advertir sobre medidas de represalia. Este conflicto ha interrumpido el transporte marítimo a través del Estrecho de Ormuz, afectando el suministro global de energía y metales industriales. Una importante fundición de aluminio en el Golfo ha reducido su producción en un 20 % debido a la escasez de materias primas, impactando la cadena de suministro de la región. En respuesta a posibles escaseces energéticas, la Agencia Internacional de la Energía planea liberar reservas estratégicas de petróleo hacia los mercados asiáticos. Mientras tanto, la economía estadounidense muestra señales de desaceleración, con un crecimiento del PIB revisado a la baja al 0,7 % para el cuarto trimestre, mientras que la inflación subyacente del PCE se mantiene en 3,1 %. En medio de estas incertidumbres, el Bitcoin ha superado los 71.300 dólares, señalando un retorno del capital de riesgo al mercado cripto, aunque la liquidez sigue concentrada entre 72.700 y 74.000 dólares.