El conflicto militar en curso que involucra a Estados Unidos, Israel e Irán está causando incertidumbre económica en la región de Asia-Pacífico. El sudeste asiático enfrenta posibles interrupciones comerciales y un aumento en los costos de energía, con un 64 % de las empresas malasias esperando impactos como retrasos en el transporte y mayores costos de envío. Los precios minoristas del combustible en Camboya han aumentado, afectando sectores como el de la confección y la agricultura. Los mercados bursátiles regionales han reaccionado, con los índices KOSPI y KOSDAQ de Corea del Sur experimentando caídas significativas. La directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, advirtió que un conflicto prolongado podría afectar los precios globales de la energía y el crecimiento económico. En respuesta, los países de la ASEAN están fortaleciendo la resiliencia energética y la integración, mientras continúan los esfuerzos diplomáticos para un alto el fuego, liderados por la ASEAN y China.