Las empresas de criptomonedas que buscan autorización bajo la regulación de Mercados de Criptoactivos (MiCA) de la UE enfrentan requisitos estrictos de sustancia que van más allá de una mera inscripción. MiCA exige que las empresas demuestren una presencia operativa genuina dentro de la UE, un estándar que muchos subestiman. Esto incluye tener una gestión y control efectivos sobre las operaciones, la tecnología y los recursos financieros dentro de la UE, en lugar de depender de entidades externas o no pertenecientes a la UE. La Autoridad Europea de Valores y Mercados (ESMA) enfatiza que las empresas deben contar con al menos dos altos ejecutivos supervisando las operaciones diarias, con un enfoque en la gobernanza interna y el control sobre la infraestructura TIC. Además, la resiliencia financiera es crucial, con requisitos de capital vinculados al riesgo operativo y no solo a umbrales mínimos. Estas medidas buscan evitar el establecimiento de empresas "buzón" que carecen de actividad económica sustancial dentro de la UE.