La reciente volatilidad del mercado se ha visto exacerbada por el aumento de los rendimientos de los bonos del gobierno japonés, lo que está afectando la liquidez global. Dado que Japón es la nación acreedora más grande del mundo, su política de tasa de interés cero de larga data ha impulsado operaciones significativas de carry trade con yenes. Los inversores toman prestados yenes a bajo costo para invertir en activos extranjeros de mayor rendimiento, como las acciones estadounidenses. Esta dinámica, junto con las altas valoraciones, incrementa las fluctuaciones del mercado, ya que las instituciones pueden tomar ganancias en cualquier momento.