Todos los principales índices bursátiles cerraron en territorio negativo, marcando sus caídas más significativas desde 2024. La caída afectó a una amplia gama de sectores, reflejando una mayor volatilidad del mercado y la cautela de los inversores. Los analistas atribuyen la venta masiva a una combinación de incertidumbres económicas y tensiones geopolíticas, que se han intensificado en las últimas semanas.