Desde el año 2000, las principales monedas fiduciarias han experimentado una disminución sustancial en su poder adquisitivo. El yuan chino ha sufrido una caída dramática del 96%, mientras que el dólar estadounidense ha perdido el 79% de su valor. La libra esterlina y el euro se han depreciado en un 76% y un 74% respectivamente. Mientras tanto, el yen japonés ha experimentado una reducción del 51% en su poder adquisitivo. Estas cifras destacan los desafíos continuos que enfrentan las monedas fiduciarias para mantener su valor a lo largo del tiempo.