Un gráfico macroeconómico crítico revela una tendencia preocupante: la tasa de participación laboral y la deuda gubernamental como porcentaje del PIB, cuando se invierten, se mueven en perfecta alineación. Esta correlación destaca cómo la deuda gubernamental se ha utilizado para contrarrestar una población en edad laboral en disminución. Desde 2008, gran parte de esta deuda se ha destinado a atender obligaciones existentes, con los pagos de intereses agravando el problema. La perspectiva demográfica sugiere que la fuerza laboral para la próxima década ya está determinada, con menos nacimientos que indican una continua disminución en la participación laboral. Este cambio demográfico implica que es probable que el endeudamiento y la devaluación de la moneda se aceleren, ya que los gobiernos luchan por gestionar el impacto económico de una población envejecida y niveles crecientes de deuda.