Una empresa en la Zona de Desarrollo Económico de Pingxiang, Jiangxi, fue víctima de un ciberataque el 31 de diciembre de 2025, cuando hackers extranjeros infiltraron su servidor para realizar minería de criptomonedas no autorizada. La intrusión provocó sobrecargas en el sistema y alteró las operaciones comerciales. La policía local, en colaboración con los departamentos de ciberseguridad, inició rápidamente una respuesta de emergencia, aislando la amenaza, realizando análisis de rastreo y parcheando vulnerabilidades. El ataque fue frustrado con éxito, evitando daños mayores. Las investigaciones revelaron que la brecha ocurrió debido a que los sistemas internos de la empresa estaban expuestos a internet público y a la falta de actualizaciones de software oportunas.