Jessi Brooks ha expresado una fuerte desaprobación hacia la reciente decisión de la Corte Suprema sobre el poder de destitución, afirmando que la decisión "me hace hervir la sangre." Brooks está preocupada por las implicaciones para los comisionados, enfatizando que aquellos con mandatos fijos tienen más probabilidades de cumplir con la ley y actuar éticamente. En contraste, ella argumenta que los comisionados que pueden ser despedidos en cualquier momento pueden actuar por miedo en lugar de integridad.