Jessi Brooks, una entusiasta de la historia, establece paralelismos entre las críticas actuales a la inteligencia artificial y las criptomonedas con los temores históricos hacia las nuevas tecnologías. Brooks destaca cómo Sócrates una vez se preocupó de que la escritura deteriorara la memoria humana, y cómo las bicicletas fueron criticadas por la posibilidad de que liberaran demasiado a las mujeres. Ella sugiere que la reacción negativa contra la IA y las criptomonedas es simplemente la última en una larga historia de escepticismo hacia los avances tecnológicos.