El rendimiento del bono gubernamental japonés a 10 años ha aumentado a 2.30%, un nivel no visto desde 1999, debido al aumento de los precios del petróleo que impulsa la inflación en un país que importa el 90% de su energía. Esta presión económica se refleja en la debilidad del yen frente al dólar estadounidense, con el par USD/JPY acercándose al nivel de 160, un desencadenante histórico para la intervención japonesa. Tales intervenciones implican la venta de bonos del Tesoro de EE.UU. para apoyar al yen, lo que podría debilitar al dólar y crear condiciones favorables para las inversiones en criptomonedas. La reciente reunión del FOMC mantuvo las tasas de interés estables, impulsando el índice del dólar estadounidense por encima de 100 y el rendimiento del bono del Tesoro a 10 años cerca del 4%. Esto llevó a una caída del 5.5% en los mercados de criptomonedas, destacando la relación inversa con el dólar. Sin embargo, el dinero inteligente ve esto como un choque a corto plazo. Con Goldman Sachs elevando las probabilidades de recesión en EE.UU. al 30% en medio de tensiones geopolíticas y presiones económicas, el potencial de un dólar más débil podría presentar oportunidades alcistas a largo plazo para las criptomonedas.