Japón implementará el Marco de Reporte de Criptoactivos (CARF) de la OCDE a partir del 1 de enero de 2026, como parte de sus esfuerzos para mejorar el cumplimiento fiscal en criptomonedas. El marco obliga a los proveedores de servicios de criptoactivos en Japón a identificar la residencia fiscal de los usuarios, recopilar auto-certificaciones y reportar ciertas transacciones que involucren a no residentes. Esta información será compartida con las autoridades fiscales extranjeras bajo tratados existentes, y los primeros informes deberán presentarse antes del 30 de abril de 2027. Las nuevas regulaciones buscan evitar que los criptoactivos se utilicen para ocultar actividades sujetas a impuestos, especialmente en transacciones transfronterizas. Los usuarios que realicen transacciones con proveedores de servicios cubiertos a partir de 2026 deberán presentar auto-certificaciones que incluyan su nombre, dirección y número de identificación fiscal. La iniciativa refleja el compromiso de Japón con la cooperación fiscal internacional y una mayor transparencia en el sector cripto.