El rial iraní se ha depreciado drásticamente hasta 1.470.000 frente al dólar estadounidense, reflejando una grave crisis económica en medio de una inflación del 42,2%. En respuesta, el Ministerio de Defensa de Irán ha comenzado a aceptar pagos en criptomonedas para las exportaciones militares, marcando un cambio estratégico hacia sistemas financieros digitales. Esta medida forma parte de la estrategia más amplia de Irán para eludir las sanciones internacionales y mantener la resiliencia económica. Mientras tanto, el lanzamiento del rial digital de Irán (CBDC) no ha logrado estabilizar la economía, ya que persiste la desconfianza pública en la moneda fiduciaria. El control centralizado y las capacidades de vigilancia del CBDC han impulsado a los ciudadanos hacia criptomonedas descentralizadas, exacerbando la fuga de capitales. A medida que aumentan las tensiones geopolíticas, el potencial de Irán para una represalia digital mediante interrupciones en la cadena de bloques representa un riesgo significativo para los sistemas financieros globales.