Irán lanzó múltiples ataques con misiles contra una base aérea israelí el 7 de junio, marcando su primer ataque directo desde un alto el fuego en abril. Los ataques fueron en respuesta a las acciones militares israelíes en el Líbano, escalando las tensiones regionales. El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán describió el ataque como una advertencia, amenazando con una represalia más amplia si las operaciones israelíes continúan. En respuesta, el portavoz de las Fuerzas de Defensa de Israel, Effie Defflin, condenó el ataque como un "error grave" y prometió intensificar las operaciones contra Hezbolá en el Líbano. El expresidente Trump pidió una suspensión de emergencia de las acciones militares israelíes, instando a Irán a regresar a las negociaciones y declarando que aconsejaría al primer ministro israelí Netanyahu que no responda con represalias.