Irán ha intensificado sus operaciones militares contra bases israelíes y estadounidenses, afirmando haber atacado industrias de defensa israelíes y avanzando la Operación "Promesa Verdadera-4" a su ronda 89. El ejército iraní informa que más de 115,000 instalaciones civiles han sido dañadas. Las acciones de Irán buscan expulsar a las fuerzas estadounidenses del Medio Oriente, con el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica declarando que el Estrecho de Ormuz permanecerá cerrado a Estados Unidos a pesar de que la navegación se haya reanudado. Estados Unidos está ampliando su presencia militar en la región, duplicando el despliegue de sus aviones de ataque A-10, ya que la inteligencia sugiere que Irán no está dispuesto a negociar. Se espera que el presidente Trump se dirija a la nación, posiblemente anunciando el fin próximo del conflicto y trasladando las responsabilidades de seguridad del estrecho a la OTAN. Mientras tanto, Israel afirma haber degradado las capacidades misilísticas de Irán, con ataques aéreos israelíes en el Líbano que mataron a un comandante de Hezbolá. Los impactos regionales incluyen que los Emiratos Árabes Unidos interceptaron más de 2,000 drones y están considerando operaciones conjuntas con las fuerzas estadounidenses, mientras que las exportaciones de crudo saudí se han reducido a la mitad debido a las interrupciones en el estrecho. Emirates Global Aluminium ha cerrado su fundición tras los ataques, destacando el impacto industrial más amplio.