La economía de la India está bajo una presión significativa tras el cierre del Estrecho de Ormuz, lo que ha reducido el suministro de petróleo crudo del país en más del 40%. En respuesta, el gobierno indio ha suprimido los precios del combustible doméstico para proteger los medios de vida de la población, pero esto ha provocado pérdidas sustanciales para las compañías petroleras. La rupia india ha alcanzado un nivel históricamente bajo, y los inversores extranjeros han retirado más de 20 mil millones de dólares del mercado bursátil en los primeros cuatro meses de 2026, superando las salidas totales del año pasado. La crisis energética ha llevado al gobierno a fomentar la conservación de energía y a liberar reservas estratégicas, pero el impacto económico es severo. Se proyecta que el crecimiento del PIB de la India para el año fiscal 2026-2027 se desacelere al 6,7% desde el 7,7% del año pasado. Los analistas advierten que si el conflicto en Medio Oriente persiste, los precios del combustible doméstico podrían necesitar aumentar en el segundo trimestre, lo que tensionaría aún más la economía. El gobierno sostiene que no hay una escasez inmediata de suministro, con inventarios de petróleo crudo y gas licuado suficientes para varias semanas.