El sector de las criptomonedas enfrenta una amenaza creciente de "ataques de viernes por la tarde", donde las acciones adversas se programan para aprovechar la supervisión reducida durante el fin de semana. Esta tendencia destaca la naturaleza adversarial del entorno cripto, donde los sistemas legales y financieros pueden tener dificultades para responder con rapidez. En tales escenarios, los jueces que no están familiarizados con las complejidades de las criptomonedas pueden optar por congelar los fondos hasta la semana siguiente, retrasando la resolución y potencialmente afectando la estabilidad del mercado.