El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha identificado los patrones de ahorro e inversión domésticos como los principales impulsores de los desequilibrios económicos globales, en lugar de los aranceles o las políticas industriales. El FMI enfatiza la necesidad de ajustes coordinados en las políticas entre diferentes economías para lograr un crecimiento equilibrado. Esta perspectiva sugiere que abordar los factores económicos internos podría ser más efectivo para reequilibrar la dinámica del crecimiento global que centrarse únicamente en las políticas comerciales.