El reciente vuelco electoral en Hungría, que vio al líder de la oposición Péter Magyar y a su partido pro-UE, el Partido Tisza, poner fin al gobierno de 16 años de Viktor Orbán, podría conducir a cambios significativos en las regulaciones de criptomonedas del país. La victoria de Magyar, que aseguró una mayoría parlamentaria contundente, señala una posible reversión de las estrictas políticas criptográficas de Orbán que imponían requisitos rigurosos de certificación y sanciones penales a los intercambios, superando el marco MiCA de la UE. La Comisión Europea había iniciado previamente procedimientos de infracción contra Hungría por estas medidas. Con el nuevo gobierno esperado para alinearse más estrechamente con los estándares de la UE, actores de la industria como Revolut, que suspendió servicios en Hungría durante la represión, podrían volver a ingresar al mercado. Este cambio político también podría influir en otros estados miembros de la UE para que se adhieran más estrictamente a MiCA sin restricciones nacionales adicionales, potencialmente remodelando el panorama regulatorio de los activos digitales en toda Europa.