La prueba Howey, un estándar legal clave para determinar qué constituye un contrato de inversión, desempeña un papel crucial en la clasificación de los activos digitales. Inicialmente, los tokens pueden considerarse parte de un contrato de inversión, calificando así como valores. Sin embargo, a medida que se cumplen las promesas subyacentes o la red se vuelve suficientemente descentralizada, estos tokens pueden dejar de clasificarse como valores. En consecuencia, la negociación secundaria de dichos tokens podría no considerarse una transacción de valores, lo que altera sus requisitos regulatorios.