Hong Kong ha emitido sus primeras licencias para stablecoins, enfocándose en el control regulatorio más que en la experiencia en Web3. La emisión de stablecoins se ha convertido en un negocio de infraestructura con bajos márgenes y alta carga de cumplimiento normativo. Los verdaderos beneficiarios no son los emisores, sino quienes controlan los canales financieros en el comercio, los pagos transfronterizos y los escenarios de activos del mundo real.