Hong Kong ha promulgado nuevas normas bajo la Ley de Seguridad Nacional, que convierten en delito penal negarse a proporcionar contraseñas o ayudar a descifrar dispositivos electrónicos personales. A partir del 23 de marzo, las regulaciones se aplican a residentes, visitantes y viajeros en tránsito por el Aeropuerto Internacional de Hong Kong. Las autoridades ahora tienen poderes más amplios para acceder a datos en teléfonos, laptops y otros dispositivos, y pueden incautar equipos considerados relevantes para investigaciones de seguridad nacional. Las normas actualizadas se extienden a todos los dispositivos electrónicos personales, independientemente de la nacionalidad del usuario, afectando a extranjeros y viajeros de negocios. Esta expansión incluye a los pasajeros en tránsito, quienes pueden verse obligados a cumplir incluso si no ingresan formalmente a Hong Kong. La política genera preocupaciones sobre la privacidad, especialmente para los usuarios de criptomonedas que almacenan información financiera sensible en sus dispositivos, ya que el acceso forzado podría exponer detalles de cuentas o historiales de transacciones.