Un estudio reciente de la Harvard Business School destaca el impacto financiero significativo de los empleados tóxicos en las organizaciones. La investigación encontró que un empleado tóxico puede costarle a una empresa más de $12,000, mientras que un empleado de alto rendimiento aporta aproximadamente $5,000 en valor. Esto indica que los trabajadores tóxicos son más del doble de costosos que sus contrapartes de alto rendimiento, subrayando la importancia de mantener un ambiente laboral positivo.