Hace 20 años, el expresidente de la Reserva Federal Alan Greenspan advirtió que el problema de la deuda de Estados Unidos probablemente culminaría en una crisis, y afirmó que no veía ninguna vía factible de solución antes de que ocurriera semejante acontecimiento. Greenspan reiteró esta valoración una década después, manteniendo su perspectiva pesimista sobre la sostenibilidad fiscal. El consejero delegado de JPMorgan Chase, Jamie Dimon, se ha hecho eco de las preocupaciones de Greenspan respecto al creciente endeudamiento nacional. Ambos líderes financieros han destacado de manera constante la gravedad de las trayectorias fiscales actuales y el riesgo de una disrupción económica sistémica en ausencia de una intervención significativa en materia de políticas.