Goldman Sachs ha revisado su pronóstico sobre la probabilidad de una recesión en Estados Unidos en los próximos 12 meses, reduciéndola del 30% al 25%. Este ajuste se produce mientras los indicadores económicos de EE.UU. muestran resistencia, con la nómina no agrícola de abril sumando 115,000 empleos, superando los 65,000 esperados, y la tasa de desempleo manteniéndose en 4.3%. A pesar de las tensiones geopolíticas en Irán, los precios internacionales del petróleo se han mantenido estables, contribuyendo a una perspectiva económica favorable. Además, las ventas privadas internas aumentaron un 2.5% interanual en el primer trimestre, subrayando una fuerte demanda interna. El Índice de Condiciones Financieras de Goldman Sachs también se ha relajado hasta niveles previos a la guerra, indicando un entorno financiero más flexible.