Los precios del oro experimentaron una caída significativa del 9% la semana pasada, marcando la mayor disminución desde 2013, tras la decisión de China de imponer requisitos de margen más estrictos en el comercio apalancado de oro. Esta medida regulatoria provocó ventas masivas, haciendo que el oro cayera desde su pico anterior de casi 5,091 dólares por onza troy. La venta masiva resultó en salidas sustanciales del mercado, afectando particularmente a los ETFs de oro chinos, que registraron salidas por un monto de 980 millones de yuanes. El Secretario del Tesoro de EE.UU., Scott Bessent, describió el desplome como un "clásico estallido especulativo", destacando la volatilidad inducida por los cambios regulatorios en uno de los mayores mercados de oro del mundo. El incidente subraya la posible inestabilidad en los mercados de metales preciosos, a pesar de la continua alta demanda de China, y señala implicaciones financieras más amplias a medida que la fortaleza del dólar presiona a las materias primas. Mientras el mercado del oro enfrenta estos desafíos, las criptomonedas permanecen sin verse afectadas por estos acontecimientos.