El oro y la plata han alcanzado nuevos máximos históricos, con el oro cotizando aproximadamente a $4,956 por onza y la plata acercándose a los $100 por onza. Este aumento está impulsado por las compras de los bancos centrales y las tensiones geopolíticas, posicionando a estos metales como activos refugio en medio de la incertidumbre global. En contraste, Bitcoin ha tenido dificultades para mantener el impulso, fluctuando alrededor de la marca de $90,000. El aumento en los precios del oro y la plata se atribuye a factores macroeconómicos, incluyendo la diversificación de los bancos centrales alejándose de los bonos del Tesoro de EE.UU. y el incremento de la demanda de activos seguros debido a las tensiones geopolíticas. Mientras tanto, Bitcoin enfrenta restricciones de liquidez debido al endurecimiento cuantitativo de la Reserva Federal y al sentimiento averso al riesgo en el mercado cripto. A pesar de esto, el desempeño a largo plazo de Bitcoin sigue siendo fuerte, habiendo subido de $15,000 a un pico de $126,000 en 2025. Los analistas sugieren que el reciente cambio en la estructura del mercado de Bitcoin, impulsado por el flujo de dinero real en lugar del comercio apalancado, podría señalar una posible tendencia alcista. Sin embargo, mantener el soporte por encima de $90,000 es crucial para sostener esta tendencia de ruptura, especialmente a medida que regresa la demanda de ETF y el entorno inflacionario sigue siendo favorable.