La divergencia en los movimientos de precios del oro y Bitcoin en 2026 se atribuye a diferentes fuentes de demanda, según Stephen Coltman, jefe de estrategia macro en 21Shares. Coltman señala que el aumento del precio del oro en los últimos tres años ha sido impulsado por las compras de los bancos centrales, reflejando su papel como un activo estratégico geopolítico. En contraste, Bitcoin es predominantemente poseído por individuos, sirviendo como una alternativa financiera durante fallos bancarios locales y crisis. Coltman destaca que la sensibilidad del oro a las relaciones internacionales lo convierte en un depósito de valor preferido para los estados soberanos, mientras que Bitcoin ofrece un "salvavidas" práctico para los individuos. Sugiere que la correlación negativa entre ambos activos presenta una oportunidad para que los inversores se beneficien de sus características distintas al mantener ambos simultáneamente.