La crisis mundial de escasez de petróleo se ha intensificado a medida que los últimos envíos previos a la guerra desde el Estrecho de Ormuz están a punto de llegar a las refinerías en todo el mundo. El bloqueo marítimo de Estados Unidos sobre el Estrecho ha agravado la situación, y se espera que los últimos petroleros lleguen a Malasia, Australia y Estados Unidos para el 20 de abril. Los analistas advierten que esto marca una fase crítica en la crisis, con refinerías europeas y estadounidenses probablemente reduciendo la producción el próximo mes. Los precios del petróleo han aumentado, con el crudo North Sea Forties alcanzando casi 149 dólares por barril, el nivel más alto desde antes de la crisis financiera de 2008. Los futuros del crudo Brent se cotizan alrededor de 100 dólares por barril. La competencia por las cargas restantes ha impulsado los precios spot del crudo a primas récord sobre los futuros. El volumen diario promedio de crudo de Oriente Medio que llega a Asia ha caído a 4 millones de barriles, muy por debajo de los 13.4 millones habituales. Países altamente dependientes del petróleo de Oriente Medio, como Filipinas, han declarado emergencias nacionales de energía. Se están implementando medidas como el racionamiento de combustible y la reducción de impuestos sobre el combustible a nivel mundial. Las Naciones Unidas advierten que la crisis podría empujar a 32.5 millones de personas a la pobreza debido al aumento de los precios de la energía y los alimentos y a las recesiones económicas.