Los bancos centrales y los inversores privados están aumentando significativamente sus tenencias de oro, con las reservas de oro de los bancos centrales globales alcanzando el 26,6 % del total de reservas para 2025, marcando el nivel más alto desde 1993. Esta tendencia se refleja también en los inversores privados, cuyas asignaciones en oro han subido a un máximo de casi 40 años, reflejando una fuerte demanda del metal precioso en medio de incertidumbres económicas.