Un número creciente de personas en todo el mundo está vendiendo datos personales, incluyendo voces, rostros y actividades diarias, a empresas de inteligencia artificial con fines de entrenamiento, lo que genera importantes preocupaciones sobre la privacidad. Esta industria en auge cuenta con personas de diversas regiones, como Sudáfrica, India y Estados Unidos, que obtienen ingresos al subir datos personales a plataformas como Kled AI y Silencio. Estas plataformas pagan a los usuarios por los datos que ayudan a entrenar modelos de IA, y algunos individuos ganan lo suficiente para cubrir gastos esenciales. Sin embargo, esta nueva economía de trabajos temporales presenta riesgos, incluyendo el posible uso indebido de datos personales para crear deepfakes y robo de identidad. Los usuarios a menudo otorgan a las plataformas amplios derechos sobre sus datos, con una capacidad limitada para controlar su uso futuro. A pesar de los beneficios financieros, muchos participantes expresan preocupación por las implicaciones a largo plazo de su participación, ya que la industria carece de transparencia y de salvaguardas adecuadas. Los expertos advierten que, aunque este trabajo proporciona alivio financiero a corto plazo, no ofrece seguridad laboral ni movilidad ascendente, dejando a los trabajadores vulnerables a medida que cambia la demanda de datos humanos.