Se espera que la demanda de energía de los centros de datos a nivel mundial aumente un 220 % respecto a los niveles de 2023, alcanzando un récord de 1.350 teravatios-hora (TWh) para 2030, según un informe de Goldman Sachs. Este aumento se debe principalmente a la creciente adopción de tecnologías de inteligencia artificial, que requieren una gran potencia computacional y recursos energéticos.