Ha comenzado una nueva era de aplicación global de impuestos sobre criptomonedas, ya que 48 países, incluidos EE. UU., Reino Unido y miembros de la UE, implementan el Marco de Reporte de Criptoactivos (CARF) de la OCDE. Esta iniciativa obliga a los proveedores de servicios de criptoactivos a reportar los datos de transacciones de los usuarios a las autoridades, mejorando significativamente el cumplimiento fiscal. En EE. UU., las casas de cambio de criptomonedas ahora deben emitir el Formulario 1099-DA, detallando el costo base y los ingresos directamente al IRS, marcando un cambio de la autodeclaración al reporte automático. La HMRC del Reino Unido ya ha enviado 650,000 cartas de aviso a inversores en criptomonedas, un aumento del 134 % respecto al año pasado, lo que indica un escrutinio intensificado. Estas medidas buscan cerrar la brecha fiscal y garantizar la transparencia, pero también plantean desafíos para los usuarios de criptomonedas que realizan transacciones complejas más allá de los intercambios centralizados. A medida que se intensifica la aplicación, la industria cripto debe adaptarse a estas regulaciones para facilitar el cumplimiento y sostener el crecimiento.