Los bancos centrales globales han acumulado reservas de oro a niveles sin precedentes en este siglo, marcando un cambio significativo en las estrategias de asignación de activos. Este aumento en las tenencias de oro subraya una tendencia creciente entre los bancos centrales a diversificar alejándose de las reservas tradicionales en moneda frente a las incertidumbres económicas. Este movimiento refleja un giro estratégico hacia la protección de la riqueza nacional contra la posible volatilidad del mercado y las presiones inflacionarias.