Las actas de la reunión de junio de la Reserva Federal revelan preocupaciones entre los funcionarios sobre los riesgos persistentes de inflación que podrían requerir aumentos en las tasas de interés. Aunque no hay consenso sobre la trayectoria futura de la política, los funcionarios coinciden en que si la inflación se mantiene alta, serán necesarios incrementos en las tasas. Por el contrario, si las presiones sobre los precios disminuyen, las tasas podrían mantenerse sin cambios. La cuestión clave es la duración de las fuerzas inflacionarias actuales. A pesar de algunas posturas agresivas, no se impulsó un aumento inmediato de las tasas durante la reunión de junio. Las actas también destacan el impacto del auge de la inversión en inteligencia artificial, junto con los conflictos en Medio Oriente y las políticas arancelarias, como factores que podrían sostener los precios altos y provocar aumentos en las tasas. Los funcionarios señalaron que las presiones sobre los precios se han vuelto más generalizadas, con aumentos significativos en la mayoría de los bienes y servicios. La sólida inversión empresarial impulsada por la infraestructura de inteligencia artificial se considera una nueva fuerza que mantiene las presiones sobre los precios. Además, los aranceles han alterado el contexto de la discusión política, con una contratación estable y nuevas presiones de costos provenientes de los sectores energético y de inteligencia artificial que plantean riesgos de una inflación arraigada por encima de los niveles objetivo.