La Reserva Federal ha decidido mantener el límite superior de su tasa de interés en 3.75%, alineándose con las expectativas del mercado y manteniendo el nivel previo. Esta decisión estuvo marcada por una disidencia notable, con cuatro miembros oponiéndose a la pausa en la tasa. Tres presidentes de bancos abogaron por eliminar el sesgo de relajación, mientras que un gobernador favoreció una reducción de la tasa. Este nivel de disidencia dentro de la Fed no se había visto desde 1992.