El FBI ha acusado a 30 personas involucradas en un esquema global de uso de información privilegiada que generó decenas de millones de dólares en ganancias ilegales. La operación, que abarcó varios países, implicó el uso de información confidencial para ejecutar operaciones antes de los anuncios públicos, lo que permitió a los acusados obtener beneficios ilícitos. Esta ofensiva destaca los esfuerzos continuos de las autoridades estadounidenses para combatir los delitos financieros y mantener la integridad del mercado.