El FBI, en colaboración con la policía tailandesa, ha congelado aproximadamente 580 millones de dólares en activos de criptomonedas como parte de una operación contra una red de fraude. La operación también resultó en la incautación de alrededor de 8,000 teléfonos móviles. Este esfuerzo conjunto se centró en un parque de fraude que estaba explotando a ciudadanos estadounidenses, destacando la cooperación internacional continua en la lucha contra el cibercrimen y el fraude financiero.