ExxonMobil y Chevron, dos de las mayores compañías petroleras de Estados Unidos, han resistido la presión de Trump para aumentar la producción de petróleo. Las empresas se están enfocando en mantener sus estrategias de producción actuales a pesar de la presión política para incrementar la producción. Esta postura se da en medio de discusiones en curso sobre políticas energéticas y dinámicas del mercado que afectan a la industria petrolera.