La Unión Europea obligará a las empresas a obtener componentes de al menos tres proveedores no chinos antes del 30 de junio de 2025, como parte de los esfuerzos para reducir la dependencia de los fabricantes chinos. Según el Reglamento 2025/1197, los fabricantes chinos de dispositivos médicos estarán excluidos de las licitaciones públicas de la UE superiores a 5 millones de euros, y su participación estará limitada al 50% en valor en otros contratos. Se espera que esta medida afecte a 18 sectores críticos, con un impacto económico estimado de 367,8 mil millones de euros en cinco años. La Ley del Acelerador Industrial impondrá condiciones estrictas a los inversores extranjeros en sectores dominados por China, como baterías y tecnologías limpias. Los inversores de países que controlan más del 40% de los mercados globales enfrentarán requisitos como transferencias de tecnología y compromisos de producción local. Los funcionarios de la UE citan la seguridad y la competencia justa como razones para estas medidas, mientras que los grupos empresariales chinos advierten sobre el aumento de costos y la desaceleración de los esfuerzos de descarbonización.