Ethereum se está enfocando en lograr una resiliencia a largo plazo asegurando que su blockchain pueda pasar la "prueba de abandono" (walkaway test), un concepto que enfatiza la necesidad de que Ethereum funcione de manera independiente a las actualizaciones continuas. Esta iniciativa tiene como objetivo convertir a Ethereum en una plataforma robusta para aplicaciones sin confianza en finanzas y gobernanza, similar a herramientas que permanecen funcionales sin soporte del proveedor. Los objetivos clave incluyen lograr una resistencia total a la computación cuántica, una arquitectura escalable para miles de transacciones por segundo y una arquitectura de estado duradera. Ethereum también busca implementar un modelo de cuenta de propósito general, un programa de gas seguro y un modelo económico descentralizado de prueba de participación. Estos esfuerzos están destinados a preparar a Ethereum para el futuro, permitiéndole mantener su propuesta de valor sin depender de nuevas características del protocolo.