La economista Ye Tan afirmó que la era de internet está concluyendo mientras que la era de la inteligencia artificial ya ha comenzado, lo que marca un giro decisivo en el ciclo de Kondrátiev. A pesar de una desaceleración más amplia de la inversión en China, el gasto en infraestructura de IA se mantiene en decenas de billones de yuanes, con un crecimiento compuesto anual superior al 10 %. Si los planes actuales se extienden hasta 2030, se espera que la riqueza y los recursos sociales sigan desplazándose hacia industrias emergentes como la IA, aunque la volatilidad propia de cada sector implica que el crecimiento no garantiza la rentabilidad de la inversión. Las rápidas transiciones estructurales de la economía china durante las últimas cuatro décadas han acelerado la diferenciación de activos, generando experiencias muy distintas en sectores como el inmobiliario y el de alta tecnología. Mientras que la manufactura tradicional y las industrias de consumo podrían estar tocando fondo tras un ciclo de depresión, las nuevas industrias están surgiendo de forma simultánea. Factores geopolíticos como las alteraciones en el mar Rojo también están prolongando los ciclos de prosperidad en sectores específicos como el transporte marítimo, al incrementar la demanda de buques. Ye subrayó que los ciclos económicos indican hacia dónde fluyen la riqueza y el capital, más que dictar compras concretas. Aconsejó a los inversores reconocer esta divergencia estructural y adaptar sus estrategias a su tolerancia individual al riesgo, y recomendó experimentar a pequeña escala e invertir dentro de las posibilidades de cada uno, en un momento en que los sectores tradicionales y los emergentes siguen trayectorias contrastantes.