Piero Cipollone, miembro del Comité Ejecutivo del Banco Central Europeo, afirmó que el euro digital, cuyo lanzamiento está previsto para 2029, será diseñado de modo que el Eurosistema sea estructuralmente incapaz de vincular a las personas con transacciones específicas. Señaló que los pagos fuera de línea solo serían visibles para el pagador y el beneficiario, mientras que los pagos en línea solo podrían ser identificados por los bancos con fines de lucha contra el blanqueo de capitales. Cipollone dijo que el euro digital coexistiría con los billetes y no sustituiría al efectivo. Grupos de la sociedad civil, entre ellos Epicenter.works de Austria, cuestionaron las garantías de privacidad, al argumentar que las protecciones dependen más de compromisos institucionales que de una aplicación técnica estricta y que podrían debilitarse durante la implementación o la interpretación judicial.